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"Toda la vida he sido fiel a mis sueños", dice la cantante manizalita Carolina La O, quien asegura que por cada veinte "no" que escucha, busca dieciocho "sí" para saeguir adelante.
Luego de varios años de vivir en Miami, en donde se dedicó a consolidar su carrera como solista, llega hoy a su país con diez temas clásicos de la salsa, en compañía de Los Gemelos, su antiguos compañeros de Alquimia.

¿Cuál es el secreto para conquistar el mercado anglo y latino?
Toda la vida he sido fiel a mis sueños. Por cada veinte NO que escucho, busco dieciocho SÍ. Cada puerta que se cierra es una prueba de fortaleza para mí. Soy obstinada cuando creo en algo. Cantar con Alquimia me abrió las primeras puertas internacionales, jugándomela en un género donde las mujeres siempre han sido pocas.

¿Cómo se ganó el respeto del público y de la crítica cantando los clásicos de Celia Cruz?
Cuando uno hace eso, automáticamente, la gente voltea para darte una calificación. Pudieron acabarme, pero la maestra Celia fue la primera en evaluar mi trabajo, cuando en 1998 compartí escenario con ella en Nueva York.

¿Por qué 'Dulce Veneno' es tan importante en su carrera?
Una vez en Estados Unidos, me radiqué en Puerto Rico y luego en Nueva York. Dulce Veneno fue la canción que me dio a conocer como solista. Me escogieron en el 2004 como la imagen latina para una campaña nacional de la cerveza Budweiser, recorrí el país, haciendo presentaciones pequeñas y masivas. Llevando nuestra salsa en español a todos lados.

¿Cómo fue la experiencia de participar en el reallity show del canal Telemando en Miami?
Fue una decisión difícil, no quería perjudicar mi carrera. Acepté y estuve por cuatro meses en las pantallas de 700.000 hogares en horario de primetime en los Estados Unidos. Salí del programa, saqué mi disco con Kike Santander y la gente sabía muy bien quién era Carolina La O.

¿Cuéntenos del nuevo disco?
Se llama Carolina La O, reencuentro con Los Gemelos. Es un álbum de celebración. Producción que me trae de regreso al país y me reunió con Jhon Jairo y Marco Antonio Ibáñez, los gemelos de Alquimia, con quien comparto las voces.

Entre tantos clásicos de la salsa, ¿cómo escogió los temas?
Tomamos las listas de popularidad de Billboard en los años setenta, cuando la salsa dominaba el mercado. Todas las canciones escogidas fueron número uno: Ojos chinos de El Gran Combo, Llegó el Sabor de la Combinación Perfecta, El último beso de Marc Anthony, Cúcala y Azúcar negra de Celia Cruz.

¿Su disco de reencuentro con Los Gemelos está a la venta?
Panamá, Venezuela, Ecuador y Colombia, ya lo tienen. En Estados Unidos saldrá a mediados de este mes.
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Parece mentira que en sólo dos años haya podido cambiar tanto mi vida», reflexiona Encarna refiriéndose al cáncer de mama que la golpeó «brutalmente», del que ya está recuperada; a la repentina muerte de Carlos, su hermano pequeño, y a la separación de Azúcar Moreno que, tras 25 años de andadura profesional, ha hecho que las hermanas Salazar tomen diferentes caminos.
Tras la tempestad vuelve la calma, o eso dicen. Ahora Encarna disfruta del día a día intensamente, sin hacer planes a largo plazo, centrada como está en su su primer trabajo en solitario, «Desencuentro», en el que letra a letra desgrana sus intensas experiencias vividas los dos últimos años. «He volcado en él los sentimientos que se han ido agolpando en mi interior. Este disco soy yo al cien por cien», afirma esta mujer, que ha sabido plantarle cara a la vida, apoyada siempre por Mauricio, su marido, además de su representante.
De la mano del productor Óscar Gómez y arropada por los grandes músicos que han colaborado con ella, la cantante no ha querido imitar el sonido que Azúcar Moreno forjó a lo largo de los años, sino que se ha reinventado en este trabajo, en el que se mezclan tango, flamenco y son cubano con pinceladas de jazz. «Lo más fácil hubiera sido seguir la línea de Azúcar, pero he querido ser sincera conmigo misma y expresar lo que realmente siento», explica Salazar refiriéndose al registro tan distinto que muestra en este trabajo. «Un álbum maravilloso, musicalmente hablando, pero que va a sorprender mucho por mi forma de cantar, tan distinta a lo que había hecho hasta ahora». Todo un reto, que acepta ilusionada y muy serena, pero sobre todo preparada «tanto para las críticas como para los elogios».
Partiendo de los tristes acordes de «Desencuentro», un tango muy especial para ella, se ha fraguado este álbum «íntimo y personal», en el que cada tema «relata historias que tienen mucho que ver con mi vida», afirma Encarna, que es tajante al reconocer que «el peor desencuentro de mi vida ha sido mi enfermedad». Una de las sorpresas del disco es el dueto de Encarna y Celia Cruz, interpretando «La vida es un carnaval». «Admiro tanto a Celia que ha sido todo un lujazo tenerla en mi disco». La guinda es sin duda el dúo con José Mercé en «Canción de los Gitanos», con letra de Antonio Gala. Y el mensaje positivo, «Color esperanza», que es «mi manera de ver el mundo ahora», dice la artista.
Disfrutando de su aventura en solitario, Encarna no cierra ninguna puerta al futuro, ni siquiera a volver a unir su voz a la de su hermana. «No sé qué pasará... pero una cosa tengo clara, Azúcar Moreno ha sido y será muy especial en mi vida», concluye.
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Úrsula Hilaria Celia Caridad Cruz Alfonso más conocida como Celia Cruz (La Habana, 21 de octubre de 1925 - Fort Lee, Nueva Jersey, 16 de julio del 2003) fue una cantante cubana de salsa que pasó la mayor parte de su carrera viviendo y trabajando en los Estados Unidos.

Reconocida por propios y extraños, Celia Cruz fue sin duda la cantante cubana más conocida y mejor pagada de todos los tiempos en el género musical de salsa.

Cruz fue una de las cantantes cubanas y latinoamericanas más exitosas del siglo XX, con veintidós álbumes de oro a su nombre. Celia ha sido conocida en el mundo entero por la calidad como cantante y por su famosa frase "¡Azúcar!", símbolo de su filosofía ante la vida y de su orgullo de ser cubana.

El 15 de julio de 1960, surge un contrato para La Sonora Matancera con Celia Cruz en México por esos años como consecuencia de la Revolución cubana dirigida por Fidel Castro. Celia salió de Cuba sin pensar que no volvería jamás a su amada tierra.

Cuando cumplió el mes de estancia en México recibe la noticia del fallecimiento de su padre. En 1961 la Sonora y Celia viajaron a los Estados Unidos y comenzó a tocar Celia sin la Sonora en el Palladium Ballroom en la ciudad de Nueva York. En 1962, se volvió a integrar con la Sonora Matancera siendo contratados por Guillermo Arenas. Adquirió una vivienda en Nueva York.

Un día fatal para Celia llegó el 7 de abril, cuando se estaba preparando para actuar, recibe la noticia del fallecimiento de su madre que venía luchando con un cáncer terminal de vejiga. Pero ese trago amargo se superó cuando el 14 de julio se casó en ceremonia civil con Pedro Knight.

En 1965, Celia Cruz culminó su etapa con la Sonora Matancera. En ese tiempo grabó con la orquesta de René Hernández, con Vicentico Valdés y con el Sello SEECO. Celia al quedar como solista, Pedro Knight decidió dejar su puesto en la Sonora Matancera para convertirse en su representante y director personal el 30 de abril de 1966.

En este tiempo, Celia Cruz se había convertido en ciudadana de los Estados Unidos y juró que no volvería a Cuba mientras Fidel gobernara su país. Ese mismo año Tito Puente la llamó para trabajar junto con su Orquesta.
En 1973, se juntó con el pianista judío de la FANIA Larry Harlow y encabezó un concierto de música afrocubana en el Carnegie Hall de Nueva York. Allí Celia Cruz interpretó Gracia divina, su primera canción de salsa y la puerta a este nuevo ritmo.

En el 2002, grabó un nuevo álbum, La Negra tiene Tumbao, en el cual Johnny Pacheco fue uno de los productores.
A finales del 2002, se sometió a una cirugía para extirpar un tumor cerebral y luego intentó continuar trabajando. Grabó un disco, el último, titulado Regalo del alma. La tarde del 16 de julio de 2003, falleció en su casa en Fort Lee (Nueva Jersey). Después de su muerte, su cuerpo embalsamado, fue llevado a Miami y Nueva York, de tal manera que todos pudieran rendirle homenaje.

Su sepelio reunió a más de 150 mil personas en Miami, y similar cantidad en Nueva York. El mundo entero le rindió homenajes. América Latina se rindió a sus pies y la comunidad artística mundial reconocía a uno de sus más altos exponentes.

En febrero de 2004, su último álbum, publicado después de su muerte, ganó un premio póstumo en los Premios Lo Nuestro como mejor álbum de salsa del año.
Al año siguiente fue publicada una biografía titulada Celia: Mi vida, basada en más de 500 horas de entrevistas con la periodista mexicana Ana Cristina Reymundo.

A lo largo de una carrera de más de 50 años en los escenarios, cosechó multitud de éxitos, premios y reconocimientos. Es poseedora de una estrella en el paseo de la fama en Hollywood, cinco premios Grammy, doctorados Honoris Causa de tres universidades norteamericanas, así como recibió en 1994 el National Endowment for the Arts, de manos del entonces presidente Bill Clinton, que constituye el más alto reconocimiento que otorga el gobierno de los Estados Unidos a un artista.

Multitud de discos de oro y platino, una carrera donde grabó más de 80 discos, y fue acompañada por los más grandes cantantes de su tiempo, incluidos muchos de habla no hispana, son muestra del enorme reconocimiento internacional que recibió Celia Cruz, que justamente fue llamada La reina de la Salsa.
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La cantante de Pop hondureña, Alexandra Villeda, quien ha trabajado con productores de Daddy Yankee y Celia Cruz, se encuentra promocionando su nuevo sencillo Loca.

Por La cantante de Pop hondureña, Alexandra Villeda, quien ha trabajado con algunos de los mismos productores de Daddy Yankee y Celia Cruz, se encuentra actualmente promocionando su nuevo sencillo Loca, y estudiando Ciencias de la Información y de la Comunicación (LCIC).

Con música dirigida a los jóvenes y letras que hablan del amor y la vida, la hondureña tiene planificado comenzar una gira alrededor de todo México pronto.

Alexandra, quien ha abierto conciertos para RBD, Reik y Los Kumbia Kings, estuvo de gira con la empresa Pepsi por todo Honduras durante dos años.

Posteriormente, grabó su primer disco Incontrolable en su país y Miami, en el cual Te Imagino ha sido uno de sus sencillos más exitosos a nivel nacional e internacional.

Alexandra escribió la mayoría de las canciones de ese disco.

Luego del éxito de Te Imagino, la cantante decidió realizar un remix de la misma con el rapero y los DJ¿s puertorrqueños De la Ghetto, DJ Blass y DJ Giann.

La canción fue producida en Puerto Rico y el video en Honduras.

"Pienso que deben escuchar mi música porque escribo del amor y de la vida, y sé que muchos jóvenes se podrían identificar con mis canciones y aprender de mis experiencias", afirmó Alexandra.

El representante de Alexandra se encuentra ahora mismo en la Ciudad México promocionándola como artista independiente.

"Ya grabé el video de mi nuevo sencillo Loca y aspiro a ser escuchada por todos lados de México, pero por el momento estoy sólo comenzando".

La cantante compuso su primera canción a los 15 años y se llamó Gracias Señor. Su primera aparición como cantante fue en el Teletón de Honduras, una organización que lleva artistas para incentivar a la gente a donar dinero y, de esa manera ellos, ayudar a niños discapacitados.

En el programa ella cantó con una banda compuesta por su hermano y varios amigos.

"Me gusta cantarle a los jóvenes porque me hace crecer más lento, aprendo de ellos, experimento más cosas y siento que no me tengo que apresurar tanto en la vida".

Alexandra actualmente cursa su segundo semestre de licenciatura y afirmó que tiene dos vidas la de una estudiante regular y una profesional.

"Tengo que dividir y organizar mi tiempo; a veces quiero hacer demasiadas cosas a la vez.

Quiero terminar mi carrera y a la vez continuar con mi música".